Viaje


1. » lo que se trata de transmitir no son las minucias de los caminos y medios andados, sino una especie de informe de viaje destilado, que se alimenta del recuerdo y la experiencia vital «( Franz Ackermann Art at the turn of the millenium) Ver camino, recuerdo, experiencias
2. » Lo que me atraía del cine «underground» esra el viaje iniciático que me presentaba. Ese viaje lo llevo a cabo cada día con mi propia obra, pero también soy capaz de hacerlo bebiendo vino o bailando un tango ( Benet Rossell El arte conceptual catalán de la A a la Z)

3.“Viaje, experiencia, peligro, recorrido. En la base del viaje hay a menudo un deseo de mutación existencial. Viajar es la expiación de una culpa, una iniciación, un acrecentamiento cultural, una experiencia: la raíz indoeuropea de la palabra “experiencia” es per, que ha sido interpretada como “intentar”, “poner a prueba”, “arriesgar”, unas connotaciones que persisten en la palabra “peligro”. Las connotativas demostrativas más antiguas de per aparecen en los términos latinos de que aluden a experiencia. Exterior, experimentum. Esta concepción de la experiencia en tanto que cimiento, en tanto que paso a través de una forma de acción que mide las verdaderas dimensiones y la verdadera naturaleza de la persona o del objeto que lo emprende, describe también la concepción más antigua de los efectos del viaje sobre el viajero. Muchos de los significados secundarios del per se refieren explícitamente al movimiento: “atravesar un espacio”, “alcanzar un objetivo”, “ir hacia fuera”. La implicación del riesgo, presente en la palabra “peligro” resulta evidente en las palabras góticas afines a per (en las cuales la p se convierte en f). ferm (“hacer”). Fare (“ir”), fear (“temer”), ferry (cruzar un río en barco). Una de las palabras alemanas que significan “experiencia”, erfahrung, proviene del alto alemán antiguo, irfaran: “viajar”, “salir”, “atravesar” o “vagar”. La idea profundamente arraigada según la cual el viaje es una experiencia que pone a prueba y perfecciona el carácter del viajero aparece claramente en el adjetivo alemán bewandert, que actualmente significa “sagaz”, “experto”, “versado”, pero que originalmente (en los textos del siglo XV) se limitaba a cualificar a quienes habían viajado mucho”. (Eric J. Leed), (1991: 45). Ver camino

 

 

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